Hemos empezado a recorrer el camino de 2007, encontrándonos muy
rápidamente con una reforma fiscal que si bien no es extensa como en
otros ejercicios, sí resulta importante en sus efectos fiscales.
Dadas las circunstancias ocasionadas por el cambio del Poder Ejecutivo,
llevado a cabo el 1 de diciembre de 2006, la discusión y aprobación de
las reformas fiscales tuvo que realizarse en un periodo muy corto,
retrasándose su publicación hasta el 27 de diciembre de dicho año.
Si consideramos que entre la fecha en que se hicieron oficiales las
reformas fiscales al ser publicadas y en la que entraron en vigor, sólo
transcurrieron cinco días, nos podemos percatar de que en nuestro país
no hay forma de planear a futuro en materia fiscal. En tan poco tiempo
es complicado afrontar los cambios de una manera oportuna, pues
muchas empresas seguramente se dieron cuenta, al regresar de unas
merecidas vacaciones, que ya se encontraban en los supuestos previstos
por las recientes disposiciones fiscales sin haber tomado las medidas
necesarias para enfrentarse a la nueva problemática.
Es por ello que se convierte en una tarea prioritaria estar al tanto de todo
lo que ocurre en el ámbito fiscal y jurídico para poder afrontar las
obligaciones y responsabilidades que se nos imponen. El asesor, pero
sobre todo el contribuyente, pues es él quien sufre las consecuencias del
incumplimiento de las normas, no puede estar ajeno al vertiginoso
mundo fiscal en que nos desenvolvemos día tras día.
El camino por el que hemos decidido transitar es interminable, pues
siempre hay una nueva obligación que cumplir; sin embargo, lo
gratificante para PAF, La revista fiscal de México, es acompañarlo en ese
recorrido para hacerle el paso más ligero.