Como director de una empresa es muy fácil perderse entre las marañas de la organización y dejar de hacer lo verdaderamente importante para el desarrollo de la compañía. Al menos ésta ha sido mi experiencia como director general de varias empresas.
Una de mis inquietudes más pertinaces ha sido cómo utilizar mi tiempo para ser de más valor a la empresa. Gracias a mi trabajo editorial y a mi espíritu de investigador por haber estudiado la licenciatura en física y matemáticas y por haber obtenido un doctorado en administración de negocios, mi inquietud se transformó en una obsesión.
Como editor, he revisado más de 2000 libros gerenciales y siempre he tratado de encontrar la fórmula secreta del éxito del director. Descubrí que no existe tal fórmula, pues la Dirección no es sólo ciencia, también es arte y humanismo, que no son sujetos a fórmulas.
Mi siguiente búsqueda fue encontrar aquello a lo que realmente debe dedicar su tiempo el director. En cada libro que leí acerca de las funciones desempeñadas por los grandes directores de empresa, actuales y anteriores, como Jack Welch, de General Electric; Andy Groove, de INTEL; Carlos Ghosn, de Nissan; Larry Bossidy, de Honeywell; Michael Dell, de Dell; Michael Eisner, de Disney; Bill Gates, de Microsoft; Steve Jobs, de Apple; Carlos Slim, del Grupo Carso;
David Packard, de Hewlett-Packard; Gordon Bethune, de Continental Airlines; John Chamber, de Cisco Systems; Lou Gerstner, de IBM; Herb Kelleher, de Southwest Airlines; Howard Schultz, de Starbucks; Lorenzo Zambrano de Cemex; Lorenzo Servitje y Roberto Servitje, de Bimbo, y otros menos famosos pero no menos exitosos, encontré pistas acerca de las tareas que desempeñaban realmente.
Con la información anterior formé una plantilla que me sirviera de modelo para mis propias actividades (y, debo decir, preocupaciones) dentro de mis empresas, tratando de que fuera común para cualquier tamaño de empresa. No puedo decir que ya encontré el modelo perfecto, pero sí uno que puedo imitar con la tranquilidad de que cubre los principales aspectos del trabajo del director.
Reconozco que a muchos lectores le parecerá corta la lista de tareas ineludibles; a otros les parecerá larga; esto significará que no poseo la verdad absoluta y que cada director puede crear la propia según sus circunstancias. Si lo hace, habré logrado también mi propósito: Hacer pensar al director acerca de lo que puede convertirlo en un gerente más eficaz.
Deseo hacer notar claramente que éste no es un tratado de administración, así que el lector no debe esperar un tratamiento completo de cada tema, sino sólo reflexiones para que el director complete su esquema mental con respecto a sus tareas directivas.
Al final del libro incluyo una lista de libros escritos por directores generales. La mayoría está en inglés, pues los tengo en ese idioma en mi biblioteca. Puede conseguirlos a través de Amazon. com. Es posible que algunos hayan sido traducidos en español, aunque lo más seguro es que ya hayan sido descontinuados si no se convirtieron en “bestsellers”, y aun si así fue.
Dicho lo anterior, sólo me resta esperar que este libro le sea útil y pedirle que me retroalimente con su propia experiencia, para que en una edición futura pueda yo publicar un libro más completo.
Para sus sugerencias y opiniones, me pongo a sus órdenes en las direcciones de “e.mail” siguientes:
lcastaneda@panoramaed.com.mx
luiscastanedam@yahoo.com
www.luiscastaneda.com.mx