La economía mundial se encuentra a la expectativa ante el
desenvolvimiento de la economía de Estados Unidos por la desaceleración
que ha sufrido en los últimos meses y del riesgo de una posible recesión en
nuestro vecino del norte.
Qué decir de los efectos que invariablemente generaría dicha recesión en los
mercados mundiales, pero sobre todo en nuestra economía, la cual es la
más dependiente y ligada a la norteamericana.
La contracción del consumo en el país del norte ocasionará que se reduzca
la oferta de satisfactores, lo que llevará a disminuir los insumos que se
utilizan para generarlos. Recordemos que la mayor parte de nuestras
exportaciones tienen como destino los Estados Unidos, siendo éstas un
motor muy importante que mantiene y sostiene los niveles de crecimiento
anual de nuestra economía, de por sí pequeños.
Sin duda otro rubro que se verá fuertemente afectado son las remesas de
dólares que envían nuestros connacionales, ya que muchos de ellos podrían
quedar sin empleo al detenerse el crecimiento económico estadounidense.
Es cierto que actualmente no se tiene la certeza del futuro de la economía
de Estados Unidos; sin embargo, ya se sienten algunos efectos, como los
movimientos erráticos de los mercados financieros mundiales.
Ante este escenario, el gobierno mexicano presentó en días pasados el
Programa de Apoyo a la Economía, proponiendo 10 acciones que en
conjunto pretenden convertirse en instrumentos contracíclicos que aminoren
los efectos nocivos de la desaceleración o recesión comentada.
Algunas de las acciones propuestas por el Ejecutivo Federal tienen
implicaciones fiscales al exentar o diferir algunos impuestos o, en otros
casos, a través del otorgamiento de estímulos fiscales.
Es por ello que en el presente número de su revista PAF exponemos los
aspectos más relevantes del Programa de Apoyo a la Economía, en su
vertiente fiscal, que sin duda tendrá repercusiones inmediatas en los
contribuyentes y sus bolsillos.
PAF, La revista fiscal de México.